El bienestar de las personas también se construye desde las organizaciones. Revisar cómo se diseñan los puestos, se distribuyen las responsabilidades, se gestionan los equipos y se crean condiciones de trabajo saludables es parte de una nueva conversación sobre liderazgo y sostenibilidad.
Hablar de salud mental en el ámbito laboral implica hoy ampliar la mirada. No se trata únicamente de observar cómo se siente una persona frente a las exigencias de su trabajo, sino también de comprender el entorno en el que desarrolla sus actividades y cómo este puede influir en su bienestar.
Esta fue una de las principales reflexiones del taller “Cuidar para liderar: la salud mental como prioridad corporativa”, desarrollado por Fundación MAI Panamá junto a Sumarse, un espacio para conversar sobre riesgos psicosociales laborales y sobre la importancia de incorporar el bienestar como parte de la estrategia de las organizaciones.
Durante la sesión, Yadyra Yánez, presidenta de la Fundación MAI Panamá, psicóloga, especialista en arteterapia transdisciplinar y coach, propuso ampliar el concepto de salud mental hacia una mirada de salud integral.
“La salud integral toma en consideración el contexto absoluto que rodea al individuo y a la empresa”, explicó durante el encuentro.
Esta perspectiva pone atención no solo en la persona, sino también en las condiciones que la rodean.
Mirar el entorno de trabajo
Uno de los conceptos abordados durante el taller fue el del entorno psicosocial del trabajo, una mirada que incorpora elementos como las relaciones entre las personas, el diseño de los puestos, la organización de las tareas, las políticas internas y los cambios derivados de la digitalización y las nuevas tecnologías.
Desde esta perspectiva, existen preguntas que las organizaciones pueden comenzar a hacerse: ¿están claras las funciones y responsabilidades? ¿Las personas cuentan con los recursos necesarios para desarrollar su trabajo? ¿Existe autonomía para tomar decisiones? ¿Cómo se gestiona la carga y el ritmo de trabajo? ¿Hay espacios de apoyo y escucha?
También resulta relevante observar las políticas y prácticas que establecen las condiciones en las que las personas trabajan, incluyendo aspectos relacionados con la prevención de la discriminación, el acoso y otros factores que pueden afectar el bienestar.
Así, el cuidado deja de entenderse únicamente como una responsabilidad individual y pasa a formar parte también de la gestión organizacional.
Cuidar también es liderar
Las herramientas personales para gestionar las emociones y afrontar situaciones difíciles son importantes, pero necesitan convivir con entornos laborales que acompañen ese proceso.
Cuidar no significa reducir las exigencias ni dejar de perseguir resultados. Significa comprender que el desempeño sostenible también depende de las condiciones en las que las personas realizan su trabajo.
Por eso, el liderazgo tiene una dimensión humana que se expresa en la manera de escuchar, organizar, acompañar y tomar decisiones.
Una organización que conoce su entorno psicosocial tiene más elementos para identificar oportunidades de mejora y construir condiciones que favorezcan el bienestar de sus equipos.
Una conversación que continúa
El taller dejó una invitación a mirar la salud integral como parte de una gestión responsable y sostenible. Cada organización tiene una realidad distinta, pero todas pueden comenzar por observar, escuchar y preguntarse qué condiciones están creando para las personas que hacen posible su operación.
Desde Sumarse, abrir estos espacios responde a una visión de sostenibilidad que reconoce que las personas están en el centro de las organizaciones y de su capacidad para generar valor en el tiempo.
Porque cuidar no es detenerse.
Es liderar con mayor conciencia y entender que el bienestar de las personas también forma parte del futuro sostenible de las organizaciones.